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Santo, Santo, Santo es el Señor Dios uno y Trino, lleno esta el cielo y la tierra de Su Gloria

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Oficio Divino

Es una plegaria formada esencialmente por el canto de los Salmos. Por el, en los monasterios, los monjes que viven en oración y trabajo; se reúnen en determinadas horas del día para rezar. Sus ciclos, canónicamente regulados para alabar y bendecir a Dios en todo instante, se dividen en tres: diario, semanal y anual.

Oficio Divino Diario
En la Tradición Oriental el día empieza con la entrada del sol. Así, son nueve los momentos de que los monjes consagran a la oración comunitaria durante el día: vespertina, nocturna, medianoche, Maitines, hora prima, hora tercia, hora sexta, hora nona y la Divina Liturgia.
Vespertina
Es el servicio que se realiza al finalizar el día o al anochecer. Con el se agradece a Dios por el día transcurrido.
Nocturna
Servicio consistente en una serie de oraciones en las que se solicita a Dios, Nuestro Señor, el perdón de los pecados, y que otorgue en el sueño venidero: paz al cuerpo y al alma protección del maligno.
Medianoche
Es un servicio en memoria de la oración que el Salvador realizó a medianoche en el Jardín de Getzemani. Este servicio llama a los monjes a estar siempre preparados para el advenimiento del Juicio Final, el cual vendrá sin previo aviso de acuerdo a la Parábola de las Diez Vírgenes.
Maitines
Servicio que se realiza a la mañana, antes del alba, para agradece a Dios por la noche transcurrida y pedir la gracia y la bendición para el día que comienza.
Hora prima
Corresponde orar a las 7 de la mañana. Con este momento de oración se pide la bendición para el día que ya ha iniciado.
Hora tercia
Corresponde hacer oración a las 9 de la mañana. Se ora en memoria del descenso del Espíritu Santo sobre los apóstoles.
Hora sexta
Corresponde al momento de oración que se realiza al mediodía, en memoria de la crucifixión de Nuestro Señor Jesucristo.
Hora nona
Este servicio se reza a las 3 de la tarde, en memoria de la muerte en la cruz de Nuestro Señor Jesucristo.

Oficio Divino semanal
Cada día de la semana tiene un conmemoracion especial.
Domingo: Es decicado a la celebración de la Resurrección de Cristo.
Lunes: Se glorifica los Angeles.
Martes: Se venera a San Juan Bautista.
Miércoles: A la Cruz de Cristo; (día de ayuno).
Jueves: A los Santos Apóstoles y a San Nicolás.
Viernes:A la muerte del Salvador (día de ayuno).
Sábado: Se glorifica a la Madre de Dios, a los antepasados: profetas, apóstoles, mártires, santos, justos y todos los difuntos que se durmieron en la paz del Señor.

Oficio Divino Anual
Cada día en el año se dedica a la memoria los santos, festividades y ayunos. La fiesta más importante del oriente es la Pascua, que nunca es antes del 22 de Marzo (4 de abril, cal. gregoriano) y no mas tarde del 25 de Abril (8 de mayo, cal. greg.), el primer domingo después de la luna llena de otoño.
También durante el año hay doce grandes festividades en honor a Nuestro Señor Jesucristo y a la Madre de Dios. A estas se suman otras en honor a los grandes santos y ángeles.
De acuerdo a la fecha de las festividades, las mismas se dividen en inamovibles porque se celebran el siempre en la misma fecha y en movibles, las que cambian de fecha en concordancia con la celebración de la Pascua. Asi mismo, de acuerdo a la magnitud de la celebración, las festividades se dividen en: grandes, medianas y pequeñas. Las grandes siempre son precedidas de Letia. El Año Litúrgico se inicia el 1º de Septiembre.

Recopilación y armado: Hna Mónica Jaciuk, OSBM
Bibliografía: Las Liturgicas Orientales
El Oficio Divino, R.P Marciano Sadornil O.S.R

 


[...] ¿Qué cosa
más estupenda que imitar en la tierra
al coro de los ángeles?

Disponerse para
la oración con las primeras luces del día, y glorificar al Creador con himnos y alabanzas.
Más tarde, cuando el sol luce en lo alto,
lleno de esplendor
y de luz,
acudir al trabajo, mientras la oración
nos acompaña
a todas partes, condimentando
las obras — por decirlo de algún modo—
con la sal de las jaculatorias.

Así tenemos el ánimo dispuesto para la alegría y la serenidad

[...] (Recogimiento interior,
San Basilio Magno)

 

 

 

Cuando
a cada ocupación
le precede la oración,
cuando con cantos, como con la sal, condimentamos las ocupaciones:
el alma alcanza alegría y esperanzada tranquilidad...

Los salmos son para el alma principio de paz. Los salmos fortifican
a los consagrados, reconcilian a los ofendidos
e inducen al amor.

Quién entonces puede tener por enemigo a aquel con el cual juntos elevan salmos a Dios?

San Basilio Magno

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